Su amenaza no es más que una tontería que sale de la boca de un hombre con mente de niño.
—¿Muerta? —susurro con altivez y esa supremacía que a Jackson vuelve completamente loco de rabia, frustración y deseo—. Yo me estoy sintiendo muy viva —me alejo apenas, aprovechando el momento de confusión generalizada. El instante donde la mayor parte de los invitados murmura, aplaude y se va acercando al magnate para empezar a recabar información de semejante noticia; la de su prometida, que al parecer m