CAPÍTULO 34: LA CARNICERÍA DE LA VERDAD (POV VIKTORIA)
El aire en el despacho de Alexander se volvió rancio en un segundo, saturado con el olor del miedo de esa perra mexicana y el aroma a hierro y sudor que emanaba de Sasha. Yo había pasado la noche en vela, coordinando con Dimitri, asegurándome de que cada byte de información falsa cayera como una losa sobre el cuello de Isabella. Había regresado a la Casa del Lago sintiendo el sabor metálico de la victoria en la boca.
Pero cuando entré, algo