Mundo de ficçãoIniciar sessão“Me dijo que obedeciera… y terminé embarazada de mi despiadado jefe.” Simi sabe lo que es estar rota. Su pasado la persigue, la consume… y la obliga a aceptar un trabajo que jamás imaginó: convertirse en la asistente personal del hombre más peligroso —y deseado— de Londres. William Wallace no es solo un CEO millonario. Es frío, dominante… y dueño de un oscuro mundo secreto donde el poder se mezcla con el placer y las reglas se rompen sin consecuencias. Su única norma: nunca tocar a sus empleadas. Hasta que la conoce a ella. Lo que comienza como órdenes y control pronto se transforma en una obsesión imposible de detener. Simi no debería desearlo. William no debería necesitarla. Pero en su mundo, el deseo siempre tiene un precio. Y el de ellos… es demasiado alto. Un error. Una noche que lo cambiará todo. Un secreto imposible de ocultar. Un embarazo que pondrá de cabezas el mundo de ambos. Ahora, Simi está atrapada entre el hombre que puede destruirla… y el único capaz de hacerla sentir completa. ¿Podrá el amor salvar a un CEO despiadado? ¿O terminará ella perdiéndose en su oscuridad para siempre?
Ler mais⚠️ Advertencia: contenido adulto
Esta novela contiene escenas intensas de deseo, control y sumisión.
Relaciones prohibidas, un CEO dominante y una protagonista marcada por su pasado.
Lenguaje explícito.
Alta carga emocional.
Límites que se cruzan.
No es una historia de amor convencional.
Si te atraen las historias oscuras, adictivas y cargadas de tensión… estás en el lugar correcto.
Simone, a quién todos conocían en realidad como Simi, era una chica introvertida. Aún así había logrado hacer amistades tanto en la preparatoria como en la universidad. Actualmente tenía 23, hacia un tiempo había terminado su carrera de contador en la Universidad de Londres, de hecho. Era una chica que parecía no ser consciente de su atractivo físico, o eso aparentaba. Con su metro 65 de estatura, sus medidas de 100/60/95, su piel blanca como la porcelana, su cabello negro apenas ondulado con el color como el ala de un cuervo y sus ojos de un inusual color dorado, casi amarillos, llamaba mucho la atención. Y así había sido toda su vida. Literalmente.
Por eso escondía sus curvas en ropa deportiva varios talles más grandes, aún así parecía que Eros le había dado su toque al nacer pues desde muy muy joven había atraído a los hombres. Y nunca había sabido muy bien lidiar con esa atención. Lamentablemente su madre murió al nacer, dejándola sola con él, su tutor, la persona que amó y odió en iguales proporciones. Quien la hizo feliz pero a su vez la retorció y traumó. No tenía mayor familia hasta donde sabía, pues su madre era una inmigrante francesa que se había enamorado de un inglés estando de viaje por Londres. Luego se embarazó, se casó y se murió al parirla. En ese orden.
A pesar de tener amistades nunca había tenido una amiga verdadera. Alguien en quien pudiese verdaderamente confiar. Cuándo conoció a Harold en la universidad, y él se acercó a ella... Al principio se retrajo. Como solía hacerlo cuando conocía a cualquier hombre. Pero él poco a poco fue desarmandola capa por capa como una cebolla. Se ganó su confianza. Se hizo su amigo y luego fueron novios. Ella hizo todo lo posible porque la relación funcionara, pero en la intimidad hacían agua y no en un buen sentido. Ella no podía darle lo que él quería y lo que ella le daba no era suficiente para él. Al final, como era previsible la dejó por otra. Simi hubiese querido sentir algo más intenso.El dolor de la ruptura con su primer novio pero no sintió nada.
La realidad era que desde que murió él, la persona más importante de su vida, estaba rota. Irreparable e irremediablemente rota. Desde que su tutor había muerto, su vida había ido en picada. Aunque seguía haciendo las cosas, como una autómata, no se sentía realmente viva. Era como que le faltaba algo, una chispa... Había seguido los designios de lo que se suponía debía hacer, había ido a la universidad, había intentado socializar e incluso tuvo un novio. Iba a fiestas, hacía todo lo que podía para salir adelante. Pero su vida parecía congelada en una crisálida de espacio y tiempo. Nada seguía teniendo sentido desde que él partió. Era una muerta en vida. Y lo odiaba. Odiaba esas sensaciones igual como lo había odiado a él por momentos. De la misma forma en que lo había amado. Lo odiaba y amaba aún después de muerto. Odiaba todo lo que le hizo y paradójicamente también odiaba que la hubiera dejado sola. Porque a pesar de todo había una realidad innegable, y era que su tutor había sido su única persona en el mundo... Y por sobre todo, odiaba que la hubiera colmado de esos sentimientos y sensaciones...deseos ocultos que no sabía cómo saciar. Sabía que estaba mal, por momentos se sentía enferma y podrida por dentro.
Él la había hecho así y ahora no podía cambiarlo.
Él la había hecho así y ahora no podía pedirle explicaciones, o juzgarlo.
Él la había hecho así, la persona que se suponía que debía cuidarla y protegerla ...no la protegió de sí mismo. Ni siquiera le había dado la chance de llevarlo a la justicia... Y ahora ella debía continuar con su vida y lidiar con las consecuencias que sus actos produjeron en ella...pero no sabía cómo...era como un jarrón chino, roto en mil pedazos...
— ¡Yo necesitaba alguien que pueda realizar los gráficos no una monja!!! — vociferó William delante de Betty y Simi. Esta última enrojeció de vergüenza.Betty suspiró molesta. William no solía ser una persona difícil de tratar pero ese día estaba insufrible. Estaba tentada ella misma de llevarlo en su propio auto a La Mazmorra para que descargase tensiones.Sí, Betty estaba absolutamente al tanto de cada detalle de la vida y los negocios de su jefe, y eso incluía La Mazmorra. Aunque no había sido así desde un principio. Le costó tiempo a Betty ganarse la confianza de William. Pero lo había logrado...— Está es Simone, trabaja en el sexto piso. La mandaron de Recursos Humanos y puede hacer el trabajo requerido — le explicó cómo si se tratase de un niño pequeño haciendo una pataleta.Las bolsas de todo el mundo habían caído, por la creciente tensión entre Estados Unidos y China, de ahí el mal humor de su...empleador.— Mucho gusto señor Wallace — dijo Simi dando un paso al frente intent
William estaba insultando por lo bajo.Él solía ser una persona agradable e incluso divertida. Pero había días en la oficina que se lo llevaba el demonio y toda amabilidad se evaporaba. Y ese era uno de esos días.Su asistente personal, la que seguía los gráficos para el análisis técnico de la bolsa de valores con los precios del mercado se había accidentado. ¿ Como podría cerrar operaciones y dirigir a sus agentes si no estaban listos esos gráficos ?— ¡Como carajos se supone que haga mi trabajo así !— le ladró a la mujer de unos 50 y tantos años, que era su secretaria y dirigía su oficina con mano de hierro.La mujer de cabello corto y mirada adusta lo miró seria bajandose las gafas de leer por el puente de su nariz. Era de las pocas personas que tenían permiso en esa oficina para decirle las cosas de frente. Había estado con él desde el principio, cuando era un simple agente de bolsa tratando de hacerse camino en el mundo de las finanzas.— Insultando seguro que no vamos a llegar a
Desde que había concluido sus estudios como contable, no sabía que hacer con su vida.Antes al menos tenía un proyecto...y por un tiempo tuvo un novio también. Ahora tenía un título y una casa plagada de recuerdos, que apenas podía mantener...A duras penas podía mantener la casa familiar y a ella misma con lo poco de la herencia que le había quedado, luego de gastar parte de su dinero en la universidad.Sino encontraba un trabajo pronto debería vender la casa y mudarse de allí.Pero la verdad era que le estaba costando.Había hecho algunas búsquedas pero todavía no la habían llamado. Excepto de un solo lugar que prefería mejor olvidar.Ese día había ido a un mercado cercano. Ella había vivido toda su vida en Notting Hill, sí. Él mismo lugar de la película de Hugh Grant y Julia Roberts. Allí estaba la casa familiar dónde había crecido.Cerca de allí había estudiado de pequeña. Amaba sus calles, sus bares, los pequeños mercados.Cuando volvía de comprar se cruzó con una vieja amistad d
Desde aquella vez con Emily en esa fiesta exclusiva dónde la encontró con una chica y luego la llevó a un cuarto privado, bajo tácticas de seducción, no volvieron a repetir una sesión de spanking. Aún así cuándo ella le fue a pedir ayuda, a pesar de que le había disparado a su mejor amigo Philip (ex novio de Emily para ese momento, lo cual motivó el disparo de hecho: ese rompimiento) y la mujer actual de éste, la ayudó a conseguir trabajo y un lugar dónde vivir. Prácticamente le había facilitado la vida. Así que habían llegado a una especie de tregua y de alguna forma extraña, se habían hecho amigos. Aunque al principio se veían con cierto recelo.Él la había llevado a ese cuarto en esa fiesta para castigarla de veras (pues estaba molesto por cómo ella había manipulado a su amigo para obligarlo a un compromiso) , aunque había hecho que se viniera...para ese entonces el compromiso de ella y Philip era insostenible y éste ya estaba con Chiara, su actual mujer y madre de su hijo. Emily n





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