CAPÍTULO 43: EL HEREDERO DE LAS CENIZAS (POV ISABELLA)
El trayecto de regreso a la mansión Moretti fue un descenso silencioso hacia un infierno nuevo. Lorenzo no dijo una palabra, pero su mandíbula estaba tan tensa que parecía a punto de estallar. Yo me limité a mirar por la ventanilla, viendo las luces de Manhattan difuminarse por la lluvia y las lágrimas que me tragaba con un esfuerzo sobrehumano. En mi vientre, sentía una pulsación eléctrica, una vida que aún no era más que un secreto, pero