La camilla desapareció detrás de las puertas batientes, tragándose a Giuseppe Moretti como si el hospital fuese una bestia hambrienta.
Nick, Charly, el resto del equipo y Giorgio pálido, con el vendaje improvisado empapado de sangre junto a los hombres que sobrevivieron al ataque, quedaron clavados en el pasillo, empapados de lluvia, pólvora y miedo.
El olor a desinfectante no lograba borrar el metálico aroma del caos.
Charly caminaba de un lado a otro, con la respiración entrecortada.
Giorgio