CAPÍTULO 60: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, DANIEL!.
El comedor era una larga mesa de roble donde ya estaban sentados los abuelos y la madre de Daniel. Los olores que venían de la cocina eran celestiales: cazuela de alce con verduras, pan de centeno recién horneado y una tarta de arándanos que hacía la boca agua. —Siéntense, siéntense —dijo la abuela—. Daniel, cuéntales a tus amigos cómo tu abuelo cazó un alce con solo una mirada.
—Abuela, por favor —se quejó Daniel, sonrojado, mientras todos reían.
La cena fue un evento bullicioso y feliz. Histo