El lunes llegó con el característico ajetreo de Nueva York. Isabella y Nick regresaron a la universidad, sumergiéndose en clases y proyectos atrasados. Aunque la rutina académica los mantenía ocupados, la separación por el viaje a Miami y el de Nick a Washington había fortalecido su conexión, y ahora se movían con una complicidad aún más sólida, intercambiando sonrisas cómplices entre pasillos y robándose besos furtivos detrás de la biblioteca.
Cuatro días después, durante una cena familiar en