06:00 a.m. — Portaaviones Nimitz
Doce horas con cuarenta y cinco minutos antes de la misión…
El zumbido constante del reactor era el despertador de Nick. No necesitaba alarma. Abrió los ojos y permaneció un instante mirando el techo de la litera, sintiendo ese silencio espeso que precede a las horas más largas antes de una misión.
El metal frío del piso lo recibió cuando bajó descalzo. Caminó hacia las duchas, se desvistió y dejó que el agua lo cubriera. Minutos después, regresó. En la penumbra