La tarde en Central Park vibraba de música y voces. Puestos de comida, luces improvisadas, olor a maíz asado y especias. Daniel guiaba al grupo entre la multitud; Alessandra reía con una bebida en la mano, y Charly grababa videos del ambiente.
Las plazas se llenaron de cuerpos que se movían al mismo latido: niños, parejas, ancianos en los bancos. Daniel las tomó de la mano y las empujó al centro del tumulto con esa ternura fronteriza que usaba cuando quería que Isabella olvidara las sombras. Gi