Tras una serie de misiones agotadoras en Oriente Medio, Nick Walton Fitzgerald y su unidad de élite estaban finalmente de vuelta en suelo europeo. Pero para Nick, esto no era un descanso; era el clímax de una cacería que había durado cinco años. Durante media década, Nick había seguido el rastro de su Reina; sabía que Isabella había rastreado cada rincón de la ciudad buscando a las «ratas» de los Al-Farsi, desmantelando células y extrayendo información, y él también había hecho su trabajo reuni