Tragué duro, intentando ignorar la forma en la que mi corazón latía cada vez más rápido.
—No te emociones —respondí en el mismo tono, inclinandome un poco más junto a él—. Estaba molestando a Milena, quien parece tener un odio particular hacia mi persona.
—Me agrada saber que te burlas de ella a mi costa —refunfuña enderezandose, luego niega levemente y vuelve a su tono normal—. De todos modos, deberían dejar de pelear. Milena no es mala, solo no se conocen lo suficiente.
Lo observé incrédula,