—¿Qué pasa con Demian? —pregunté frunciendo el ceño.
—Pasa que tu noviecito le prometió una pelea gracias a ti, ¿Recuerdas? —dijo divertida—. Fue ese día que te dejó sola por ir tras de mí…
—No la dejé por ti —gruñó Keydan a mi lado.
Aria soltó una risa corta y afilada, cruzándose de brazos con una suficiencia que me revolvió el estómago. Nos miró a ambos como si fuéramos inferiores o idiotas.
—Dile como quieras, Key, pero el hecho es que te fuiste —soltó ella, clavando sus ojos perfectamente d