Miré a Keydan, parpadeando, aturdida. Mi cabeza estaba trabajando a toda marcha, pero no encontraba ninguna respuesta del por que su padre podría estarme buscando. Él era su hijo, tenía sentido, y mi hermano lo había ayudado a escapar de ese infierno. ¿Pero yo? Yo prácticamente no había hablado con su padre.
—Ayla… —dijo en un suspiro resignado, antes de murmurar—: Creo que puedes darte una idea de por qué alguien que quiere hacernos daño a Cade y a mí iría por ti.
De pronto me sentí un poco id