—No eres solo tú —admitió Wyatt llamando la atención de todos.
El rubio se encontraba aún sentado en su sitio, pero su mirada parecía perdida en algún punto fijo más allá de nosotros. Jamás lo había visto tan destrozado, sentí una punzada de dolor atravesandome el pecho.
—¿A qué te refieres?
—Lo sabes, Ayla, perdí a Tyler —murmuró ganándose una mirada triste por parte de Keydan y una confundida del resto—. Me arrepiento por eso.
—No seas idiota, no lo perdiste —puse los ojos en blanco y voltee