La ciudad seguía murmurando las acusaciones de la familia De la Riva. Los medios repetían sus palabras como un eco molesto. Pero esa mañana, un coche negro con vidrios polarizados llegó a un pequeño hotel en las afueras, donde los De la Riva se habían alojado en secreto tras su rueda de prensa.
Del vehículo descendieron Sasha y dos hombres del círculo de Darian. Tras revisar la seguridad del lugar, dieron paso a la figura que todos temían: Aelin Vólkov.
Lucía impecable, con un traje oscuro y