El arresto de Isabella aún sacudía la ciudad. Sus fotos esposada, con el rostro desencajado, estaban en todos los noticieros.
Los empresarios y políticos que alguna vez compartieron su mesa ahora borraban su nombre de sus agendas, temerosos de que la sombra de la ruina los alcanzara.
Celeste vio las imágenes desde la mansión Valtierra. Su primera reacción fue un estremecimiento de miedo. Isabella había sido arrogante, influyente, poderosa… y ahora no era más que una reclusa en una celda frí