La ciudad comenzaba a recuperarse del atentado. Y los medios hablaban de teorías, de fanáticos, de enemigos políticos.
Pero Aelin no tenía tiempo para rumores. Ella ya sabía el origen.
Arkenis.
Y ya tenía un nombre, y gracias a un rastro de criptomonedas, movimientos en la Deep Web y una grabación en cámara térmica filtrada por Cuervo, Sasha localizó a uno de los implicados: un agente de rango medio, nombre en clave «CeroTres», conocido por facilitar rutas de escape y limpiar escenas.
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