Aelin caminaba entre jardines exteriores del Museo Real, donde se llevaba a cabo la inauguración de una nueva exposición financiada por su Fundación Renacer. Iba acompañada de Sasha, dos guardaespaldas discretos, y varios asistentes de prensa que la seguían a distancia con flashes y cámaras.
Vestía un traje color marfil con bordes dorados, minimalista pero majestuoso. El cabello recogido en una trenza alta que dejaba ver su cuello expuesto.
La multitud se agolpaba alrededor, intentando acerca