El sonido del motor se apagó lentamente frente a la casa, dejando tras de sí un silencio espeso. Adrián había pasado gran parte de la mañana fuera, intentando darle a Miranda el espacio que necesitaba para aclarar sus pensamientos… y los suyos también. Pero el descanso que buscaba nunca llegó.
Bajó del vehículo con el cuerpo pesado y el pecho oprimido por una mezcla de cansancio y ansiedad. No había dormido en toda la noche. La había llamado una y otra vez, y cuando finalmente contestó, su voz