Adrián había salido en la tarde a una reunión importe, había un cliente importante que quiere hacer negocios con su empresa y este había solicita una reunión con él. Luego de terminada su reunión él se había quedado en su despacho revisando unos documentos antes de regresar a la casa.
El reloj del despacho marcaba las seis y media de la tarde.
Adrián estaba sentado frente a su escritorio, observando sin realmente ver los documentos que tenía delante. Desde aquella conversación con Miranda en la