Mundo ficciónIniciar sesiónSusan descubre la infidelidad de su esposo Andrés, después de firmar el divorcio y el desprecio de su madre a causa del fallido matrimonio, ella para salvar a su hermana se convierte en la amante del CEO, el poderoso y peligroso James Campbell, el camino no tiene final, ella no tiene el corazón para dejar morir a su pequeña hermana entregándose al pecado y al amor.
Leer másLa iglesia estaba iluminada por miles de luces, reflejando la majestuosidad de una boda que se esperaba solo en los sueños de aquellos que alguna vez creyeron en el verdadero amor. El altar, en el corazón de Roma, era testigo de la unión de dos almas que habían pasado por los peores oscuros de la vida para llegar a este momento. Maximus esperaba, erguido y firme, con la mirada fija en el pasillo. El hombre que una vez fue un hombre sin esperanza, sin amor, ahora se encontraba listo para recibir a la mujer que lo había transformado. A su lado, James, con una emoción evidente, abrazaba a su hija Helen, entregándola a la espera de Maximus. En sus ojos, la promesa de un futuro mejor era clara: un futuro lleno de amor, lealtad y, sobre todo, de familia, rodeado de Legados e Imperios. Maximiliano y Georgina, caminaban por el pasillo con el delicado velo de su madre, un gesto cargado de simbolismo y amor. A cada paso que daban, las sombras del pasado se desvanecían, como si la maldad que ta
Tiene 1 oportunidad(es) de modificar este capítulo. Los cambios se han guardado, espere a que los revisemos. 4641 palabra(s) Publicado El aire en el cuartel subterráneo estaba denso, cargado de tensión. Durante años, el FBI había seguido los rastros de Kenso Zhai y Mohamed Vahan, dos de los líderes del Triángulo de la Muerte , aquellos que siempre habían logrado escabullirse entre las sombras. Aquel día, sin embargo, el destino les jugaba una última carta, y finalmente, la trampa había sido tendida, cuando Alessio Caruso había irrumpido en la cabaña en donde Maximus y Helen estaban, Alessio Caruso los había estado observando desde la casa en la cual Helen decía sentirse observada, el Italiano nada más estaba esperando el momento oportuno para hacer acto de Presencia y entregarle a Maximus el control de Sicilia, la máxima oposición del Triángulo. Días atrás España.- Baja el arma, Maximus Albani - Aquella voz era conocida para Albani, pero no había bajado el arma.- Tienes suerte de q
Estar en Roma se sentía raro, pero tenían que estar allí, habían acordado estar allí, puesto que tendría una venta importante de armas. La sala de reuniones del cuartel general en Roma de la Organización Triángulo, ubicada en una fortaleza subterránea del Inframundo Italiano después de la caída Maximus, había perdido el brillo de tiempos pasados bajo el poder y dominio absoluto de un Albani. La penumbra envolvía las paredes adornadas con símbolos de poder que ahora parecían opacos. Mohamed Vahan, golpeaba la mesa con gesto nervioso mientras observaba a sus acompañantes. Frente a él, la Dama Negra permanecía en silencio, con su enigmática máscara cubriendo sus emociones. A su derecha, Kenso Zhai, el estratega implacable, tamborileaba los dedos contra la mesa, rompiendo la tensa calma, aquel día el ambiente se sentía pesado.—Cuatro años —dijo Mohamed finalmente, rompiendo el silencio con un tono grave y cargado de frustración—. Cuatro años y no hemos avanzado un milímetro. Ni rastro de
Enclavada en lo alto de las colinas de la isla, respiraba la quietud de la tarde. El sol se estaba poniendo lentamente, bañando las terrazas con una luz cálida que abrazaba las paredes de la antigua residencia. El aire salino del mar llegaba suavemente, mezclándose con el aroma de los jazmines y las flores de azotea que adornaban los patios. Dentro de la villa, en el despacho principal, la atmósfera estaba cargada de expectación, un peso invisible flotaba en el aire. Helen estaba sentada en el cómodo sofá de terciopelo azul, mirando a sus mellizos, Maximiliano y Georgina, quienes jugaban a sus pies. Los dos niños, con los ojos llenos de curiosidad y risueños como si todo fuera una nueva aventura, levantaban la vista ocasionalmente hacia su madre. El sonido de sus risas pequeñas y las palabras incomprensibles que intercambiaban llenaban la estancia, creando una sensación de calma y hogar. A pesar de la serenidad de la escena, Helen sentía cómo su corazón latía más rápido de lo habitu
Último capítulo