Estar en Roma se sentía raro, pero tenían que estar allí, habían acordado estar allí, puesto que tendría una venta importante de armas. La sala de reuniones del cuartel general en Roma de la Organización Triángulo, ubicada en una fortaleza subterránea del Inframundo Italiano después de la caída Maximus, había perdido el brillo de tiempos pasados bajo el poder y dominio absoluto de un Albani. La penumbra envolvía las paredes adornadas con símbolos de poder que ahora parecían opacos. Mohamed Vaha