— Habla Paolo — Expuso Maximus pellizcándose la punta de la nariz.
— Bien, hablemos de Roma, una vez la ciudad eterna, ahora yace sumida en las sombras de un desorden caótico. Las calles que antes fueron símbolo de grandeza, de historia y cultura, ahora estaban cubiertas por un manto de suciedad, grafitis y escombros. Los grandes monumentos se alzaban en silencio, olvidados por un pueblo que ya no reconocía su valor. Las fachadas de los edificios, que en tiempos de gloria reflejaban la magnific