Susan tragó saliva, había salido de la guarida de un lobo para meterse en la de otro lobo aún más peligroso, pero por alguna razón con James la sensación era diferente.
El vehículo se había detenido en una pequeña playa en ese momento caían pequeñas gotas de lluvia, Susan se había perdido ante la vista que se observaba a través del cristal hasta que sintió las manos del hombre en su muslo - ¿Qué vas a hacerme? - Preguntó Susan.
— Tú sabes perfectamente que hacemos luego de un favor - el hombre