Tras una larga charla, Thiago tomó camino a la oficina, aunque, al final, decidió tomar otro camino.
- ¡Maldita sea! -dijo el hombre mientras golpeaba el volante.
Al llegar al lugar al que finalmente se dirigió, una enfermera en la recepción lo recibió.
- ¡Señor Cedeño! Hace mucho que no venía a visitarnos, a ella le dará mucho gusto. -dijo la enfermera saliendo de recepción para llevarlo a un lugar.
- ¿Cómo está? -dijo Thiago con seriedad.
- ¡Bien, va muy bien! De vez en cuando, tiene sus momen