Dimitri estaba inmovilizado. Un sicario de Nikolai apuntaba el cañón de un rifle a su sien. El rostro de Nikolai reflejaba una euforia demente.
Valentina, viendo a Dimitri al borde de la ejecución, sintió un terror que superó su voluntad de acero. El estrés del embarazo, el agotamiento y la visión de la inminente pérdida de su Pakhan y del padre de su hijo, la quebró.
Un grito desgarrador escapó de su garganta, una mezcla de dolor, rabia y desesperación, que silenció brevemente el fuego de las