El asalto de Nikolai a la Mansión Vieri era un espectáculo de violencia desesperada. El convoy Yuri, pequeño pero letal, golpeó el perímetro con explosiones y ráfagas automáticas.
Dentro de la Mansión, Alessandro dirigía la defensa desde el centro de control, con Aurora a su lado.
—¡Flanco Oeste bajo presión! —gritó un guardia.
—Manténganlo. ¡Nadie se mueve del Oeste! —ordenó Alessandro, forzando a sus hombres a concentrarse en la trampa mientras dejaba el flanco Este abierto para los refuerzos no invitados.
Mientras tanto, Dimitri y Valentina se movían con una velocidad aterradora a través de los pasillos de servicio internos. Valentina, agotada por el esfuerzo y el secreto, se apoyaba en Dimitri, pero su mente era un mapa claro de la Mansión.
—El sector de confinamiento de Demian está en el ala antigua, tres pisos abajo. Es la ruta más corta —jadeó Valentina, mientras el sonido de los disparos se acercaba.
En el túnel de servicio, se encontraron con Matteo, quien estaba allí por órd