El asalto de Nikolai a la Mansión Vieri era un espectáculo de violencia desesperada. El convoy Yuri, pequeño pero letal, golpeó el perímetro con explosiones y ráfagas automáticas.
Dentro de la Mansión, Alessandro dirigía la defensa desde el centro de control, con Aurora a su lado.
—¡Flanco Oeste bajo presión! —gritó un guardia.
—Manténganlo. ¡Nadie se mueve del Oeste! —ordenó Alessandro, forzando a sus hombres a concentrarse en la trampa mientras dejaba el flanco Este abierto para los refuerzos