El viaje hacia Milán, el Nido de la Dinastía Vieri, fue una carrera frenética contra el tiempo y la distancia. Dimitri y Valentina cambiaron de vehículos constantemente, utilizando la red de contactos marginales para evitar tanto a las fuerzas de seguridad italianas como a los sicarios restantes de Nikolai.
El estrés y la prisa cobraron un precio severo. Valentina luchaba por ocultar sus síntomas. En un breve descanso en un viejo motel, el mareo la obligó a apoyarse en la pared.
—Tengo que ir s