Nunca pensé que pudiera sentirme fuerte.
Las primeras veces que Fabiola me tiró al suelo creí que me iba a morir. Lloraba de rabia, me ardía todo y quería mandarlo todo a la mierda. Pero cambió algo. Los moretones ya no me daban lástima.
Desde que entrenaba dormía mejor. Ya no me despertaba gritando a las tres de la mañana, empapada en sudor. Ahora cuando soñaba me veía golpeando y escapando.
Mucho mejor.
Se lo conté a Jhonny. Era de madrugada, todos dormían. Me había escondido en el baño para