Capítulo 59 —V
La casa estaba en silencio. Demasiado silencio. Silencio que perfora. Hasta los pasillos parecían interminables y las paredes más altas, o qué sé yo. Estaba encerrada, esperando noticias que no llegaban.
Porque la cosa no había quedado solo en el restaurante y entrar como pistoleros. Siguieron. Massimo estaba enloquecido, decía que no iba a parar. Todos los días había una discusión diferente, un objetivo distinto. Hasta que él decidía cuál, dónde y cuándo.
Isabella por fin se hab