Algo pasaba entre ellos, estaba segura. Por semanas papá no la sacó a ningún lado y apenas se hablaban. Parecía que se le estaba yendo la emoción de tenerla en casa. Mejor.
—No es parte de esta familia —le dije a Bianca con rabia, por teléfono—. Papá la trajo de un burdel, y ahora se pasea como si fuera la reina de la casa.
—Lo sé, querida, lo sé —respondió despacio—. Y tú y yo sabemos que no puede quedarse. No solo porque te roba a tu padre, sino porque le quita la credibilidad que Massimo nec