Decidí alejarme, respirar. Tratar de borrarme las sensaciones de su cuerpo sobre el mío, como si pudiera. Así que dejé de llevarla conmigo, dejé de inventar excusas para tenerla cerca. Y pasaba cada vez más tiempo en la oficina.
No sabía para qué porque cada maldito pensamiento me llevaba a ella, a Victoria. Cada cosa que se me cruzaba por la cabeza me daba más ganas de verla. Me arrepentí mil veces de haberla sacado de Dollhouse.
Y, al parecer, Victoria decidió hacer lo mismo: ignorarme. Tal ve