Alessandro.
Por fin Victoria podría expiar uno de sus tantos demonios: Bianca. La encontraron al otro lado de la ciudad escondida en una de las casas de su familia. Al parecer la movían cada tanto porque nunca pudimos hallarla y la rastreamos allí varias veces. Semanas perdidas siguiendo pistas falsas, sobornando informantes que no sabían nada, golpeando puertas que nos llevaban a ningún lado.
Bueno, «la encontraron» era una manera de decir. En realidad, Sforza mismo la entregó, a mí. Ese perro