—¿Vino solo, señor Ashcroft? ¿No lo acompaña ningún amigo en una noche tan agradable? —preguntó Thomas, curioso. Le resultaba improbable que un hombre tan imponente como Drago anduviera solo.
—Solo yo. Busco un poco de paz —respondió Drago con una sonrisa despreocupada. Seguía siendo un mujeriego que valoraba demasiado su independencia como para pensar en comprometerse, al menos por ahora.
—¿No es un poco solitario estar sin compañía? —preguntó Melanie. Terminó de preparar su bebida, se la desli