¡Pum... pum... pum...!¡Pam... pam... pam...!En cuanto Melanie llegó a casa, fue al dormitorio, donde su esposo, excitado, la arrastró a la cama y empezó a embestirla sin descanso.—Ah... Thomas... más despacio... me duele... —jadeó Melanie, sobresaltada. Nunca lo había visto tan brusco. No entendía qué le pasaba. Se acostaban cada noche, pero esa noche parecía otro hombre.—Perdón... es que estoy demasiado excitado. Estar contigo... es como la primera vez —dijo, mientras pensaba en Zoey. Solo imaginar la entrepierna tentadora de Zoey lo hacía arder de deseo.—¿En serio? —Melanie se alegró, convencida de que su esposo estaba loco por ella. Contuvo la respiración, aguantó la brusquedad y lo dejó hacer con ella lo que quisiera.¡Pam... pam... pam...!¡Pum, pum, pum!¡Chas, chas, chas...!Con cada embestida brutal, el choque de piel contra piel resonaba en la habitación. Quería saciar su deseo ahí mismo para calmar el ardor que le corría por las venas y evitar la tentación de colarse en
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