Max
No sabía qué hacer con ella.
Estaba de pie, en medio de la habitación, mirándola.
Mi pequeña Motita. Porque eso era para mí; frágil, pequeña, suave... casi etérea. Pero a pesar de eso resistía, se ponía de pie y flotaba... Estaba presente...
Hasta ahora...
Ella no paraba de gritar, llorar y temblar frente a la ventana. El aire era lo único que le quedaba... La única razón por la que seguía de pie. Y aún así, parecía que ni eso podía tolerarlo.
Me acerqué un paso. Solo uno.
Quería abrazarl