Pierre
Estaba sentado en mi oficina, con las luces bajas y una copa de mi brandy favorito en la mano.
Estaba esperando a mi chica de turno, esas que contrataba por un rato, para satisfacer mis más oscuras fantasias.
Pero por alguna razón ese día todo me molestaba.
No dejaba de mirar el celular.
Ningún mensaje.
Ninguna novedad.
Y eso me ponía los nervios de punta.
Paulina había desaparecido hacía días y ni uno solo de mis hombres había podido encontrarla.
Desde que me la arrebataron, algo