Max
Corrimos por el pasillo como dos sombras desesperadas.
Yina me guiaba a través de los pasillos. Sabía que estábamos cerca. Lo sentía. Un olor metálico, denso, comenzó a flotar en el aire.
Sangre.
El olor se hizo más fuertes cuando entramos a una sala era inmensa. Pero lo único que vi fue su cuerpo.
Paulina.
Mi Motita.
Tirada en el medio, con un charco escarlata extendiéndose a su alrededor como una maldita corona fúnebre.
Tenía los ojos cerrados, su pecho subía y bajaba... apenas un movim