JULIA RODRÍGUEZ
—¡Nos van a volver a embestir! —grité mientras le daba manotazos a Matt en el brazo como si necesitara que le avisara cuando él mismo ya lo estaba viendo. El auto se acercaba a toda velocidad, pero el nuestro no se movía, el motor solo ronroneaba como si estuviera dormido. ¿Había algún problema? ¿Estábamos varados? Cuando volteé hacía Matt buscando una respuesta, me encontré con esa mirada cargada de reto y sonrisa socarrona que jamás en la maldita vida le había visto—. ¿Qué est