SANTIAGO CASTAÑEDA
—¡Pinche mentirosa de mierda! —gritó Julia saliendo del cuarto, levantándose al mismo tiempo que quería correr—. ¡Arruinó todo! ¡Arruinó mis cosas, mis computadoras, mis dibujos!
»¡Por su culpa casi pierdo el negocio con el grupo Grayson!
—¿Qué? —pregunté sorprendido. Entonces Julia me tomó de la mano y me llevó a su cueva. Cuando entré pude notar ese aroma a suavizante para ropa flotando en el ambiente. Sus computadoras se veían mojadas y cuando volteé hacia los dibujos, tod