MATTHEW GRAYSON
Aunque Sharon estaba en la habitación de al lado, no podía dormir, era como si la tuviera parada al pie de mi cama, viéndome fijamente. ¿En qué momento la mujer a la que había adorado con devoción ahora era un problema, incluso una pesadilla?
Me levanté de la cama, me puse lo que tenía a la mano y salí de mi habitación. Bajé hasta el bar del hotel. Luces brillantes, música y alcohol, mucho alcohol.
Me senté en una mesa, la más aislada del ruido y decidí pedir una botella de teq