SANTIAGO CASTAÑEDA
—Carl… Solo escúchame, por favor… —susurró Matt, dominado por la melancolía y esa lealtad que te une a tus empleados que han estado contigo desde el inicio.
—¿Los escoges a ellos? —preguntó Carl con una sonrisa de medio lado. Entonces por fin levantó la mirada y clavó su atención en Julia, que retrocedió un paso como si le hubiera aventado un cuchillo—. Yo te traje aquí. Yo te llevé a Julia. Yo… Yo defendí su relación, aunque todos estaban en contra. ¿Así me pagas? ¿Con ind