LILIANA CASTILLO
—No es lo mismo —contestó mi padre tranquilamente—. Estabas encaprichada con Santiago y ahora como adulta ya te diste cuenta de que no es el indicado, no para una mujer con tu carácter.
—¿A qué te refieres? —pregunté queriendo contener una risita nerviosa—. ¿Cuál es el problema con mi carácter? Su mujer tiene un carácter altanero y es feroz, es una ladrona muy…
—No es lo mismo —contestó mi padre tranquilamente, acomodándose las mangas de la camisa debajo de su saco mientras me