SANTIAGO CASTAÑEDA
Este momento no era mi declaración de guerra. Solo pedía respeto. Solo quería algo de paz para mi madre y para los que la queríamos con sinceridad. No iba a alzar la voz y dejar en claro mis intenciones, porque una guerra se gana con la boca cerrada y acciones. Nunca le avises a tu enemigo de tu próximo movimiento. Nunca amenaces. No avises de tu siguiente movimiento si no quieres perder.
Y mi padre no podía enterarse que, después de hoy, el imperio que me quería heredar se i