JULIA RODRÍGUEZ
—¡Papi! ¡¿Te quedarás toda la noche?! ¡¿Podemos desvelarnos los tres juntos?! —exclamó Mateo con emoción, brincando en la cama y sosteniendo la mano de Matthew. Ambos voltearon hacia mí, como esperando mi aprobación.
—Bien, entonces si así lo quieren, que él te bañe, te ponga la pijama y te arrope —contesté encogiéndome de hombros. Si quería recuperar su paternidad, podía iniciar así.
—¡Sí! —gritó Mateo eufórico. Saltando de la cama y corriendo al baño.
—No se va a desvelar,