El secreto del Príncipe

El secreto del PríncipeES

María José Madero  En proceso
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Resumen
Índice

Cuando cumplí dieciocho años, mi madre me envió a vivir con mi tía al Reino de Steiggad; un pueblo regido bajo la monarquía del Rey Idris. Jamás me explicó los motivos… Y a veces me pregunto si habría preferido que no lo hiciera. En este pueblo ocurren sucesos inexplicables. Cuando cae la noche, las sombras se enroscan alrededor de los árboles y el peligro acecha. Steiggad no es lo que parece… Y yo tampoco. En este lugar reinan las amenazas y los secretos… Pero, tal vez, el más grande de ellos sea ese que descubrí en aquella noche. El secreto del Príncipe.

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62 chapters
Capítulo 1
CAPÍTULO I. EL CHICO DE LOS OJOS GRISES    AnissaNunca en la vida me imaginé mudarme al Reino de Steiggad. En parte, porque ni siquiera conocía de su existencia. Y, en parte, porque mi madre jamás mencionó que me enviaría a este lugar cuando cumpliera dieciocho.—Gracias —murmuré, cuando el hombre del servicio de la diligencia me dio mi desgastada valija—. Es usted muy amable.El hombre de piel quemada por el sol y pelo canoso me ofreció una sonrisa cordial, pero no tardó en acompañarla con una advertencia.—Tenga cuidado por estas calles, señorita —advirtió—. A algunos zoquetes les gusta intentar pasarse de listos cuando ven a una mujer sola.Tragué fuerte y moví la cabeza en un q
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Capítulo 2
CAPÍTULO II. LA CHICA DE CABELLO DORADO GaelEra difícil ver unos ojos como esos en aquel pueblo. No, no me refería al color verde que encerraba sus pupilas, sino a lo que ardía dentro de ellos; un coraje que distaba de las actitudes petulantes o aduladoras de todos aquellos que solían rodearme. Unos ojos que escondían dentro de sí el miedo y lo convertían en valor.Unos ojos que no tenían la menor idea de quién era yo.Estaba acostumbrado a tener siempre cierto tipo de miradas sobre mí. La mayoría, eran de temor. Otras, muy pocas, en realidad, expresaban respeto. El resto era falsa estima, que utilizaban para disfrazar sus intereses.Y luego, estaba esa mirada… Esa que no me reconoció como lo hacía el resto y que, verdaderamente, se mantuvo esperando una respuesta de mi parte.Leer más
Capítulo 3
CAPÍTULO III. AMATISTA AnissaTenía un dolor de cabeza espantoso. Evidentemente, mi cuerpo estaba resintiendo el poco descanso que le di y, más que eso, todo el tiempo que estuve despierta, esperando escuchar algo más… Cosa que no sucedió.Aun así, lo que escuché esa noche fue suficiente como para hacerme pensar que mi tía y yo no estábamos precisamente seguras en esa casa. La puerta era de madera y simplemente tenía una tranquilla que cualquier animal grande, como un oso, podría romper sin ningún problema.Pero, ¿y si no era un oso…? ¿Qué otro animal podría ser?Jamás en mi vida había visto uno, así que no tenía la menor idea de con qué más podía relacionarlo.—Estás muy cal
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Capítulo 4
CAPÍTULO IV. ESTAR CONDENADO AnissaMi tía me habrá hecho unas cien advertencias antes de marcharme hacia el Palacio. Ella continuaba resistiéndose a la idea, pero agradecía que, a pesar de ello, respetara mi decisión. Estaba dispuesta por completo a hacer algo de provecho mientras estuviese ahí, y nada me quitaría esa idea de la cabeza.Salí temprano de la casa para no llegar con demora al lugar. Mi tía me explicó en dónde quedaba el hogar de la familia más importante y acaudalada de Steiggad; nada menos que al otro extremo del pueblo, cruzando una zona que distaba del bullicio y gentío del centro. Por el contrario, allí se abrían paso amplios caminos donde transitaban los caballos y los carruajes de familias adineradas.Los campos permitían que se instala
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Capítulo 5
CAPÍTULO V. DIFERENTE AnissaComencé a trabajar en el Palacio aquella misma tarde. Evidentemente, no había tiempo que perder. Hilda requería con impaciencia a alguien que ocupara el puesto de la antigua trabajadora, mientras que yo necesitaba que la semana de prueba culminase pronto.Mientras tanto, me esmeraría por demostrar que podía con el trabajo pesado y que lo hacía bien. No me agradaba la mirada de crítica que Hilda colocaba sobre todas las trabajadoras, como si esperase que falláramos estrepitosamente en lo que hacíamos.Pasé el dorso de mi mano sobre mi frente y tomé una pequeña bocanada de aire, para continuar con lo que hacía. Estaba de rodillas en el suelo, con una cubeta llena de agua junto a mí y una esponja húmeda entre mis dedos, fregando el piso d
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Capítulo 6
CAPÍTULO VI. MARIPOSAS AnissaHabía terminado de fregar el piso de la zona del pasillo que Hilda me encomendó y, pese a que mis rodillas dolían un poco por la postura, aún tenía suficiente energía como para continuar sin problema alguno.Lo único que realmente me tenía cansada, era la pañoleta blanca que llevaba en la cabeza. No estaba acostumbrada a usarla todavía y sentía que solo me producía más calor. Tan pronto como salí a uno de los tantos patios del Palacio, me apresuré en quitármelo de la cabeza.Me sentí aliviada cuando permití que el cabello cayera sin demasiado orden alrededor de mi cara y sonreí para mí misma al pensar en que a Hilda le habría dado un infarto si me viera. Pero necesitaba un respiro, uno mínimo, antes de
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Capítulo 7
CAPÍTULO VII. EN LA OSCURIDAD DEL BOSQUE  AnissaApresuré mis pasos para alejarme pronto del Rey Idris y su mirada crítica. Estaba completamente segura que yo no le agradaba un poco. Ni yo, ni ningún otro sirviente, en realidad. Nadie que no estuviera «a su nivel» sería considerado como alguien digno de su atención jamás.Pero Gael no era como su padre.Mientras me adentraba en las entrañas del bosque, no podía evitar pensar en lo que dijo antes.«No tienes que preocuparte por eso frente a mí. Ni tienes que dirigirte a mí por el cargo que ocupo. Ya hay demasiada gente haciéndolo, Anissa. Y, sé que tú no eres como ellos.»¿Qué habría pensado el Rey, si lo hubiese escuchado hablar de esa manera? Seguro que habrían teni
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Capítulo 8
CAPÍTULO VIII. PROTECCIÓN  AnissaGracias al cielo, no sufrí ningún otro incidente en el camino y pude llegar con bien a la casa, en donde mi tía me recibió tan pronto como toqué la puerta. Parecía haber estado justo detrás esperando mi llegada. Y, tan pronto como se apareció frente a mí, me recibió con un fuerte y cálido abrazo.Solo habían pasado unas horas desde el mediodía hasta ese momento, pero sentí que ese gesto era todo lo que necesitaba para sentirme más tranquila, por lo que correspondí a su gesto dejándome envolver, cansada, en sus brazos.—Pero mira lo tarde que es, Ani —exclamó ella, cuando nos separamos, aunque todavía mantenía sus manos puestas sobre mis hombros. Sus ojos me miraban con preocupaci&o
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Capítulo 9
CAPÍTULO IX. LAS BESTIAS     Anissa —No entiendo absolutamente nada de lo que estás diciendo, Kelly —Me giré por completo hacia ella y le ofrecí una mirada confundida—. ¿Cómo es que algo así podría ser posible? Mis palabras, en realidad, eran un esfuerzo de mi propia mente por entrar en negación. No quería permitirme a mí misma pensar en las posibilidades y llegar a considerar las palabras de Kelly como algo cierto, pero sabía que estaba haciendo un esfuerzo en vano. Mi «yo» racional podía luchar contra lo que ella dijo, pero mis instintos y esas sensaciones que quedaron impregnadas en mi piel desde esa noche se mantenían intactas. Yo sentí algo, un peligro que no podía describirme, siquiera, a mí misma. ¿Cómo iba a negarme eso también?  —Ani, sé que eres nueva en este pueblo y que lo que digo puede sonar como un total disparate —otorgó—. Pero yo he pasado toda
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Capítulo 10
CAPÍTULO X. HERIDA  AnissaGracias al hecho de que iba más ocupada viendo mis propios pasos y pensando en mi situación, no me preocupé por mirar lo que tenía enfrente.Y, gracias a eso, terminé tropezando con otra persona.Solté un quejido cuando choqué contra la espalda de a que era más alto que yo: Un hombre. Me llevé una mano a la frente para masajear el golpe que me había dado y junté las cejas.—Lo siento —murmuré, todavía distraída.Solo cuando él se giró hacia mí, noté quién era. Pude reconocer su rostro, aunque antes lo hubiese visto bajo la oscuridad de la noche. Era el mismo chico del caballo que me encontré antes, quien parecía prepararse para descargar sus buenas quejas contra quien se hub
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