Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO VI. MARIPOSAS
Anissa
Había terminado de fregar el piso de la zona del pasillo que Hilda me encomendó y, pese a que mis rodillas dolían un poco por la postura, aún tenía suficiente energía como para continuar sin problema alguno.
Lo único que realmente me tenía cansada, era la pañoleta blanca que llevaba en la cabeza. No estaba ac







