La intrusa. Una niñera en la casa del CEO
Alma, con apenas 20 años y un montón de sueños por cumplir, llega a la imponente mansión de los Gutiérrez-Cruz buscando un nuevo comienzo. Huyendo de un pasado que la persigue como una sombra, acepta el trabajo de niñera del pequeño Agustín, un niño de ojos tristes que parece haber sido olvidado en una mansión llena de opulencia, donde abunda el dinero, pero falta lo más importante: el amor.
En esta silenciosa mansión, el matrimonio por conveniencia de los Gutiérrez-Cruz se desmorona ante la indiferencia y la falta de conexión. Amaro es un hombre de negocios, con una mirada que carece de alma y una coraza impenetrable, mientras que Mónica, su esposa, absorta en sus compromisos sociales y su propia vanidad, ignora las necesidades de su hijo y la creciente desesperación de su esposo.
Alma, con su calidez y su genuina preocupación, irrumpe en la vida de los Gutiérrez-Cruz como un rayo de sol en un invierno perpetuo. Rápidamente establece un vínculo especial con Agustín, y su presencia no pasa inadvertida para Amaro.
Ella debe evitarlo, él debe ignorarla, pero la inocencia y la vitalidad de Alma, cualidades que contrastan con la frialdad y la superficialidad de su esposa, lo vuelven imposible.
Pronto, la línea entre el respeto y la atracción se difuminará, amenazando con desatar una tormenta de consecuencias impredecibles.
Atrapados entre el deber y el deseo, Alma y Amaro se enfrentan a una encrucijada. ¿Serán capaces de desafiar las convenciones sociales y luchar por un amor que parece imposible? ¿O sucumbirán a la presión y renunciarán a la felicidad que han encontrado el uno en el otro?