Una novia indeseada para el Alfa: Tengamos un bebé
Lia es la prometida del Alfa de la manada Luna Oscura. El día de su boda, ella pasa de esposa a viuda en cuestión de unas horas: su esposo ha sido asesinado por un grupo de rebeldes comandados por el hijo del difunto alfa.
Bajo la presión social y su propio sentido del deber, tiene que tomar una decisión importante: renunciar a su puesto como Luna, a la posibilidad de ser la Reina Prometida, o puede casarse con el nuevo Alfa Damiano, el sobrino y presunto asesino de su esposo.
"Eres libre de irte, Lia. No quiero una esposa. No puedes ser mi esposa"
Pero Lia es una mujer de palabra, así que decide que ser la esposa de otro alfa no es nada de otro mundo. Es solo deber, se repite, aunque su corazón la contradiga. Damiano se niega a elegirla, pero el Consejo de Lobos lo presiona a desposarla como una muestra de poder: tomar a la mujer que originalmente le fue prometida.
Damiano acepta, pero no le agrada.
Lia le propone un trato para hacer las paces.
Un bebé para liberarse de sus obligaciones.
Es todo lo que el Consejo busca, ¿no? Un bebé que pruebe que ella es la Reina Prometida.
Si la profecía no se cumple, ella se irá y lo dejará ser feliz con quien de verdad desea, aunque eso signifique abandonar a su hijo.
¿Pero qué sucedería si la profecía resulta ser cierta?
Un bebé de profecía.
Un matrimonio por deber.
Cuando un muerto resucita, Lia no está segura de a quién dar su lealtad: al hombre que la salvó de la vergüenza o al hombre que fue prometida en primer lugar, quien no se conformó con despreciarla, sino que, además, trajo a su amante.