Papá soltero en apuros. ¡Niñera al rescate!
Liam Cavalli tiene tres reglas de oro: cerrar tratos millonarios antes del almuerzo, nunca dormir dos veces con la misma mujer (a menos que le guste mucho) y jamás, bajo ninguna circunstancia, dejar que nada arruine su vida de soltero codiciado en su pent-house de lujo.
Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido y se lo demuestra dejando una cesta de mimbre en su puerta.
¿El contenido? Una bebé de ojos familiares, una nota y la amenaza de pañales sucios que podrían destruir su alfombra de diseñador.
Liam sabe de acciones, de edificios y de modelos de pasarela, pero no tiene la menor idea de qué hacer cuando su «paquete sorpresa» decide que la madrugada es la hora perfecta para un concierto de llanto. Desesperado y al borde de un colapso nervioso en el pasillo de pañales, Liam encuentra a su salvación... o a su mayor pesadilla.
Abril no tiene ni para el pan, pero le sobran agallas y conocimientos sobre bebés. Cuando ve a ese pobre padre solitario peleándose con una lata de fórmula láctea como si fuera una bomba de tiempo, no puede evitar intervenir. Lo que empieza como un rescate de emergencia en el súper, termina con Abril viviendo en el pent-house de Liam para evitar que el magnate incendie la cocina tratando de esterilizar un biberón.
Entre pañales, novias celosas que huyen al ver un cochecito y una atracción que quema más que el café hirviendo, Liam descubrirá que, aunque puede comprarlo todo, lo que realmente necesitaba era a la niñera que le enseñará que ser padre no es un negocio... pero enamorarse de ella sí que es un riesgo que está dispuesto a correr.
¿Podrá sobrevivir a una bebé de seis kilos y a la mujer que ha puesto su mundo de cabeza?